14.11.07

Y LLEGO EL REY Y MANDO CALLAR

El celebérrimo altercado de la última cumbre Latinoamericana que para no ser menos reproducimos aquí arriba, me ha movido a reflexionar sobre el papel de la diplomacia en el mundo moderno. Dos son mis fuentes: el diplomático británico, fallecido años ha, Harold Nicolson, y un embajador español al que conocí hace tiempo en su destino del Sudeste Asiático.

Nicolson sostenía que la diplomacia es el “Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes”. Por su parte, el funcionario español me comentó que en el desempeño de su misión, “los diplomáticos tenemos los tres “ol”: protocol, alcohol y colesterol”. Inmediatamente me compadecí de miles de servidores públicos obligados a sacrificarse por la patria en tediosos cócteles en los que no paran de servir enormes pilas de bombones envueltos en papel dorado.

Largos y tortuosos son, pues, los caminos de las relaciones entre estados. ¿La nueva aportación española gráficamente plasmada en la cumbre latinoamericana, la “reality diplomacia”, es decir, la utilización -implementación dirían por aquellos pagos- del lenguaje del pueblo llano en los diálogos de las altas esferas, marcará un hito en este terreno?. Aún es pronto para saberlo. El objetivo inmediato de la frase real, conseguir que se callara el caudillo venezolano, no parece haberse conseguido. A día de hoy, Chávez sigue dándole vueltas al asunto y alrededor de 2000 artículos se refieren al tema.

En fín, esperaremos. Como dijo Zapatero en esa misma cumbre, “un momentín”.

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