12.3.11

DIEZ AÑOS SIN MILI


En la foto de la izquierda, militares y civiles -algunos famosos como Butragueño o Cándido Méndez- celebran el décimo aniversario de la supresión del servicio militar obligatorio, la denostada "mili".

Porque, como afortunadamente desconocen las nuevas generaciones, hasta hace diez años en España cualquier joven de sexo masculino por el simple hecho de serlo -joven y varón- era enviado durante un periodo generalmente no menor de un año a un acuartelamiento militar donde estaba obligado a someterse a reglamentos absurdos y a realizar tareas sin sentido.

Durante ese periodo de tiempo no aprendía nada útil para su vida actual o futura, a menos que se considere una buena inversión entregar un año de tu vida para conseguir el carnet de conducir de manera gratuita -aquellos privilegiados que podían hacerlo-. En cambio y como complemento a los carpetovetónicos versos de Calderón sobre la milicia "Aquí la principal hazaña es obedecer", etc, etc, el joven conscripto aprendía que en aquellos lóbregos lugares la principal hazaña era "escaquearse": hacer el mínimo posible.

Pues bien, la ministra y el ministerio de defensa han tenido a bien celebrar tan infausto aniversario. La ministra ha recordado que "El camino al Ejército profesional fue difícil, pero también un éxito". No se si las palabras de la ministra se refieren a que su partido se opuso con uñas y dientes a la desaparición del servicio militar obligatorio y que fue el otro partido el que finalmente aprobó la eliminación de esta reliquia del pasado.

Yo hice la mili. La hice el 23-F en Madrid, por lo que tuve doble ración de estulticia cívico-militar. En 1994 realicé un reportaje sobre el servicio militar para el programa "30 Minuts". Las cosas habían cambiado, pero lo absurdo de la prestación continuaba igual. Y los argumentos a favor de la mili -provenientes de un gobierno supuestamente progresista en este caso- seguían siendo disparatados.

Afortunadamente, ya han pasado diez años.