30.10.06

Respuesta:

El pasado día 28 de octubre Fidel Castro apareció en la televisión cubana después de un largo periodo de tiempo en el que medios de comunicación, analistas y desocupados en general han llegado a especular con la muerte del Comandante caribeño. Pero "este material fílmico -en palabras del presentador de la televisora cubana- constituye un rotundo desmentido a las malintencionadas afirmaciones de los enemigos de la Revolución Cubana".

Paradójicamente, el "material fílmico" ha provisto de nueva munición a los que intentan socabar los cimientos del régimen: Castro, en su reaparición, no viste ni uniforme verde oliva ni tropical guayabera. El líder cubano ha cometido una blasfemia revolucionaria: vestir un chándal de la multinacional alemana adidas.

La vestimenta de Fidel Castro también llamó mi atención. Pero no fuí nada original: En Yahoo respuestas alguien había formulado ya la pregunta. En Google existen 76.700 entradas que hablan del tema y en más de 300 blogs se elucubra y elucubra sobre el capitalista atuendo.

Sin embargo, la solución es sencilla. Adidas viste a las diversas federaciones deportivas cubanas y a su selección nacional, como atestigua la imagen inferior. Sencillamente alguien le había regalado un equipo oficial a Castro.


No obstante, la solución más ingeniosa para solucionar la incógnita ha sido la aportada por Babalu, un blog anticastrista. Según su autor, "adidas" en el pecho de Fidel quiere decir "All Day I Dream About Socialism". En fín.

21.10.06

EL NUEVO PERIODISMO, EL PERIODISMO MUERTO Y UN BOLIGRAFO ENTRE LOS PECHOS

Estos días en Valencia se está celebrando el primer congreso sobre nuevo periodismo. No, no se refiere al feliz invento de Truman Capote y del mejor Tom Wolfe, el de los viejos y añorados viejos tiempos. De lo que se trata en Valencia es de discutir sobre las nuevas herramientas (como ésta misma), las nuevas plataformas y los nuevos actores que irrumpen en esas flamantes y digitales formas de comunicación.

No cabe duda de que toda esa savia nueva es necesaria. Porque en este país los periodistas y el periodismo están/estamos muertos.

Si echamos un vistazo a los medios convencionales, esos mismos que gimen de terror ante la redundante y cansina amenaza de su pronta desaparición fagocitados por los terribles nuevos monstruos electrónicos, ¿que es lo que están aportando para hacerlos interesantes desde el punto de vista informativo, en que están investigando, aparte de las extraordinarias virtudes del ácido bórico como coadyuvante de conspiraciones paranoicas?

El caso más extremo y patente de esta modalidad de periodismo zombi que se alimenta de declaraciones prefabricadas, notas de prensa y noticias precocinadas sin contrastar es el periodismo político. La última aportación de la mal llamada clase política a este subgénero periodístico es la de convocar ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas. ¿Y que hacen los periodistas procendentes de los cementerios haitianos? Achantar la mui, como se dice en castizo, humillar la testuz, irse...y no hubo nada.

El paradigma máximo y absurdo de esta malsana relación entre políticos y periodistas queda reflejado en el video de la Noche Hache de Cuatro en el que el antaño presidente del gobierno y promotor de una guerra ilegal y hogaño conferenciante transoceánico y feliz propietario de un ático ilegal en Marbella, introduce un boligrafo entre los pechos de una periodista en lugar de contestarle a una pregunta incómoda.



Asombrosamente, la periodista, a pesar de ejercer ese periodismo pizpireto de lanzar preguntas pretendidamente irónicas y osadas al político o celebridad que pasa por allí, no le cruza la cara.

Pero no todo está perdido en este desolador panorama.

A propósito de las próximas elecciones en Cataluña, ha comenzado a cuestionarse el hecho, sin parangón en ninguna democracia occidental, de que durante la campaña electoral sean los partidos políticos los que marquen su tiempo y orden de aparición en los medios de comunicación públicos atendiendo a criterios de representatividad en las instituciones y no de interés informativo. Estas cuotas políticas, verdadero residuo del postfranquismo, no tienen base legal alguna. Pero este detalle sin importancia no impide en absoluto que se apliquen. Son los terribles bloques electorales, imposición extraperiodística contra la que los periodistas de algunos medios de comunicación públicos de Cataluña llevan años luchando.

Para seguir reflexionando sobre prensa y política, recomiendo estos tres artículos:

“No es la llengua”, de Pilar Antillach en el Avui.

“Simulacro de debates”, de Soledad Gallego-Díaz en “El País” (de pago).

“Mucha televisión y poca ciberdemocracia”, de Juan Varela en Periodistas21.

Y una última recomendación: el mejor programa político que se hace en España actualmente es el “Polònia” de TV-3. No es coña.

11.10.06

VIETNAM, IRAK Y LOS CACAHUETES SALADOS




En 1969, Estados Unidos se planteaba la conveniencia de salir de Vietnam. Para el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, la retirada de las tropas era como los cacahuetes salados, algo que una vez probado ya no puedes dejar de comer.
Así lo escribió en un memorandum dirigido al presidente Nixon en el que argumentaba contra la retirada estadounidense del sudeste asiático. En aquella época la opinión pública norteamericana se mostraba claramente en contra de la guerra de Vietnam.
Kissinger está tan convencido de que su análisis era correcto y que sigue siendo válido para situaciones del presente que recientemente entregó una copia de su memorandum, escrito el 10 de septiembre de 1969, a un ayudante del presidente Bush -Kissinger es en la actualidad un asesor secreto de Bush- por si puede ser de utilidad. Esta información, desvelada por Bob Woodward en su último libro “State of Denial” revela que la administración Bush ve paralelismos entre las guerras de Vietnam e Irak, algo de lo que oficialmente no quiere ni oír hablar.

El National Security Archive ha obtenido una copia del memorandum y la ha colocado en su web junto con un comentario del experto en Vietnam John Prados, en el que establece similitudes y diferencias entre ambos conflictos.