24.7.04

LOS AMIGOS AMERICANOS DE AZNAR

El Gobierno del PP pagó dos millones de dólares a la firma Piper Rudnick, un influyente despacho de abogados estadounidense, para que ejerciera tareas de lobby –de cabildeo, en español conciso-, entre los parlamentarios de aquél país al objeto de que el entonces presidente José María Aznar recibiera la medalla de oro del Congreso. El asunto ha sido destapado por la Cadena Ser, que ha dado a conocer el contrato suscrito  por la firma de abogados y el entonces embajador español en Estados Unidos y hoy embajador  ante la ONU, Javier Rúperez. La emisora ha publicado también las facturas de los emolumentos cobrados por los abogados para intentar reunir un número suficiente de congresistas y senadores que apoyaran a la iniciativa legislativa.
 Entre los clientes de Piper Rudnick se halla el actual Gobierno de Afganistán, creado por Estados Unidos tras invadir  aquél país como respuesta a los atentados del 11 de Septiembre. La firma también ofrece sus expertos servicios y sus notables influencias a empresas que quieran aprovechar las enormes oportunidades que ofrece la reconstrucción de Irak o las actividades relacionadas con el Department of Homeland Security, el nuevo departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, nacido tras los atentados del 11 de septiembre. Curiosamente, la firma es una de los mayores donantes para la campaña electoral del candidato demócrata Kerry.
La iniciativa de concesión de la medalla de oro del Congreso de Estados Unidos fue presentada por el congresista republicano por Nevada Jim Gibbons y por el demócrata tejano Silvestre Reyes el 15 de mayo de 2003. Gibbons ya consiguió la medalla de oro del congreso para otros ilustres conservadores: Ronald y Nancy Reagan. El congresista forma parte de diferentes comités del Congreso relacionados con asuntos de inteligencia y militares. Ha sido piloto de combate en Vietnam y durante la primera Guerra del Golfo y ha visitado Irak recientemente para saludar a “sus chicos”. Reyes, de raíces mexicanas pero nacido cerca de El Paso, en Texas, también está relacionado con comités de inteligencia del congreso e igualmente  ha viajado a Irak para dar su apoyo a las tropas norteamericanas allí instaladas. Desde 1984 hasta su retiro en 1995 dirigió la Border Patrol en el sector de El Paso. Este grupo policial, la Patrulla Fronteriza, tiene por única y exclusiva misión impedir el acceso de inmigrantes indocumentados al “sueño americano”. La página oficial de Reyes está íntegramente escrita en inglés, a excepción de un saludo de circunstancias en español.
Las razones aducidas por ambos congresistas para la concesión del galardón son que “El presidente Jose María Aznar de España ha demostrado claramente, durante una época desafiante e histórica para nuestras dos naciones, así como para otras pacíficas y libres naciones, que es un acérrimo y firme aliado de los Estados Unidos de América; que reconoce la amenaza del terrorismo para la seguridad del mundo y que de forma decidida ha prestado apoyo a la lucha contra el terrorismo a lo largo del mundo”.  Meses más tarde, el 20 de noviembre de 2003, el republicano Gibbons se dirigió a la cámara de representantes, durante un minuto, para solicitar a sus compañeros legisladores que se unieran a él en la iniciativa para honrar a “un hombre que es un gran líder en la democracia global, un gran lider en la guerra contra el terrorismo, un notable aliado de los Estados Unidos y un campeón de la democracia”.  A principios de febrero de 2004, Gibbons y Reyes desayunaron con “el campeón de la democracia” en Washington. A Aznar le acompañaban la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio y el embajador español, Javier Rupérez. Ese mismo día Aznar tenía que dirigirse a una sesión conjunta de ambas cámaras. Gibbons declaró, refiriéndose al presidente español que “espero que vuelva pronto a Estados Unidos para recibir el más alto honor del Congreso”. Sin embargo, el entusiasmo de Gibbons y Reyes no era compartido por la mayoría de los legisladores. Para dar apariencia de pleno en la sesión conjunta en honor de Aznar, hubo de recurrirse a becarios, turistas y empleados del Congreso para llenar huecos. De igual modo fueron necesarios los buenos oficios –remunerados- de la firma Piper Rudnick para conseguir que un centenar de congresistas dieran apoyo a la iniciativa, en el Congreso, de los animosos Gibbons y Reyes. El hecho se produjo, finalmente, el 20 de abril de 2004 -un mes más tarde de que Aznar dejara de ser presidente y de que España dejara de ser un aliado sin condiciones de Estados Unidos en su combate unilateral-, con la presentación de la ley H.R. 2131. A la citada ley le acompaña un informe del comité de servicios financieros del Congreso, donde se expone lo que le costará al erario público norteamericano la dorada pieza: 35.000 dólares. Pero todavía no es oro todo lo que reluce: falta la aprobación del Senado. Y queda por decidir si el gobierno español continuara siendo cliente de Piper Rudnick para tales halagadores menesteres.
De todos modos Aznar no pierde la esperanza de triunfar en Estados Unidos. El ex presidente figura en la lista de Washington Speakers Bureau, una agencia de conferenciantes radicada en la capital federal. Aznar, del que se afirma en su presentación que “el hombre que condujo a España, economica y culturalmente  a una posición líder en Europa, ilumina ahora a las audiencias con su visión sobre terrorismo, la economía global y el liderazgo”  está disponible  para hablar sobre terrorismo y democracia, economía y Europa, liderazgo y libre comercio y globalización. La agencia destaca como artículos suyos uno en el Wall Street Journal criticando a Zapatero por retirar las tropas y una nota de agencia en la que se lamenta sobre lo mal que le ha tratado el terrorismo, electoralmente hablando, y  alerta a Estados Unidos sobre los peligros de que se pueda intentar lo mismo en las próximas elecciones norteamericanas.




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